miércoles, 23 de mayo de 2012

Caja Municipal de Burgos, CajadeBurgos, Banca Cívica, Caixabank... y mañana?


Ayer finalizó mi actividad como Consejero General en la Caja de Burgos, una interesante experiencia que he querido resumir, en una intervención que entregué ayer en la Asamblea, en la que finalmente se aprobó la integración en Caixabank.



En primer lugar disculparme por anticipado por leer mi intervención (aunque últimamente está de moda, hay personas que lo hacen con mayor o menor fortuna), ya que es un poco más larga de los 140 caracteres que permite Twitter, una de las redes sociales que tan poco le gustan a esta entidad.

Debo confesar, que he aprendido mucho en mi tiempo como Consejero General de esta entidad, cuyo acta definitiva de defunción financiera firmamos hoy; he aprendido a base de los errores cometidos por los diferentes equipos de gestión, quienes han propuesto y tomado todo tipo de decisiones, siendo siempre, la mejor de las posibles a los ojos del consejo general, o eso creíamos y en consonancia a esa información, votábamos.

Partíamos de un principio erróneo, y ha sido la gestión de las cajas de ahorro priorizando un resultado financiero a la obra social, objeto que debía haber sido el prioritario de la misma, y que, lo que es la vida, hoy es lo único que va a quedar de Caja de Burgos y lo único que va a justificar el buen nombre que aún le queda. Un principio financiero que presentaba un maravilloso escenario en todas las cajas con una mínima provisión de fondos por la burbuja inmobiliaria. Las cajas “ganaban” dinero, en un mercado de mayores, en una liga que no nos correspondía jugar, la de los bancos, cayendo en sus mismos pecados y dando la espalda a sus principios fundacionales.

En este periodo, hemos visto de todo: Negación de las negociaciones con otras entidades y también de negación de reuniones con la administración autonómica; esperpénticas asambleas en las que, si no gustaba el resultado de una votación, se suspendía el procedimiento y se volvía a… convocar? y un cúmulo de estrafalarios procedimientos y un poco justificable alargamiento en la renovación del consejo general, que previsiblemente finaliza hoy su actividad.

También en este tiempo, hemos visto como el edificio donde nos encontramos, la emblemática Casa del Cordón, hoy, ya no es propiedad de la Caja, o al menos no todo el edificio, repartido en una división social-económica mal explicada, tanto a los consejeros, como a la población. Tal vez, una mejor decisión hubiera sido valorar el edificio y que siguiera siendo propiedad de la caja a costa de otras contraprestaciones de tipo económico o a costa de algunas décimas en la participación. Ya me dirán ustedes que relevancia hubiera tenido, si hemos pasado de un 21%, hasta el el 0,7%. Señores, la Caja de Burgos, a día de hoy, es el equivalente al objeto de la ayuda al tercer mundo dentro de Caixabank, quien magnánimamente ha otorgado la sede regional, no podía ser de otra forma, a Burgos.
  
Sin irnos muy lejos en el tiempo, en el pasado encuentro de consejeros hace apenas dos semanas, se nos expuso una sucesión de diapositivas con los planteamientos económicos actuales que parecía desembocar en un pantallazo final decisión de “susto o muerte”. Sin embargo, nos sorprendió la optimista visión del Presidente de la entidad, alegando a una situación “Envidiable y envidiada” para la Caja,

Señores consejeros, a día de hoy, prácticamente los consejeros generales nos hemos puesto “a la orden” del cada uno de los consejos de administración que han pasado en los últimos años por la Caja. Hoy, solo esperamos y deseamos que la próxima auditoría que se prevé por parte de la Administración del Estado, ratifique cada una de las cifras que aquí se han aprobado y no encontrarnos desagradables sorpresas.

Como muchos de los aquí presentes, no soy economista, pero cualquiera de nosotros podría actuar como tertuliano televisivo hablando de las cajas, y es que algo tiene la economía, que, a toro pasado, todo el mundo puede explicar porqué ocurren las cosas, pero pocos hacen nada por evitarlo. Lo que no es justificable en ningún aspecto, es que, las gestiones, acertadas o erróneas, y especialmente las del sector bancario, pasan por la privatización de beneficios (esto es lo de siempre), pero con el añadido actual de la socialización de las pérdidas con intervención de capital público.

A día de hoy, nos queda el consuelo de la pervivencia de la Obra Social de Caja de Burgos y de los empleados asociados a la misma. Es tal el surrealismo que será totalmente desproporcionado el número de consejeros en relación a los empleados propios de la caja, y es un motivo más para sacar conclusiones, como también  lo es el presupuesto de 14 millones de euros que se plantean, a día de hoy.

No pretendo aburrir a los presentes, simplemente agradecer las enseñanzas de estos años en base al método ensayo-error, y por favor, ruego me “confirming” si cuando tenga necesidad de ir al baño en la Casa del Cordón, tengo que pedir permiso a Caja de Burgos, a Banca Cívica, a Caixabank, o como se decía en el encuentro de consejeros, a cualquiera de los cuatro o cinco bancos que queden como propietarios, “se llamen como se llamen”.

Finalmente, expresar un deseo, y es que el equipo gestor sea capaz de capitalizar y no amortizar el ya de por si escaso capital humano que le queda a Caja de Burgos, por el bien de la provincia a la que representó emblemáticamente.

Foto: Recordatorio del funeral

1 comentario:

Jesús Ojeda Calvo dijo...

Pero Javier, cuéntanos algo más...qué es eso de jugar en la liga de los mayores, la burbuja inmobiliaria y sólo con una pequeña provisión de fondos. Cuenta, cuenta... De dónde vienen los males de Caja de Burgos para tener q buscar aliados...