domingo, 31 de enero de 2010

Narcoparapolíticos o la oportunidad de Obama.


En el futuro nada claro de la República de Colombia, Uribe I, el absoluto ha conseguido lo que ningún líder latinoamericano hasta ahora. Una serie de logros que le harán, cuando la Justicia haga su trabajo, pasar a la historia como uno de los personajes más lacerantes para el hermoso país de García Marquez, Botero y Elkin Patarroyo.

Hay que reconocerle méritos al señor Uribe, es el primer presidente latinoamericano acusado de colaboración con paramilitares, prudentemente domesticados cuyas acciones siguen siendo silenciadas, que invade y bombardea países vecinos en supuestas acciones contra la Guerrilla, que se rodea de bien aleccionados (y comprados, como Yidis Medina) congresistas y senadores que obvian las leyes fundamentales del país para favorecer la reelección y conseguir un tercer mandato, en una ofensiva sin precedentes a al maltrecho poder judicial de la república.

Pero Uribe es mucho más, es la persona que regala la presencia militar de EE.UU. a cambio de un tratado neoliberal de libre comercio, y de un arsenal de armamento "para luchar contra el terrorismo y el narcotráfico". Si eres creyente y colombiano: reza lo que sepas y si eres venezolano, con más razón.



Unas exportaciones hipotecadas, un país en guerra civil encubierta en el que los ordenadores de los paramilitares se formatean en la cadena de custodia, un parlamento infectado de parapolíticos, un país en el que siguen desapareciendo civiles y en el que los que aparecen, si aparecen, vestidos de guerrilleros en supuestas acciones llenas de valor y honor del ejército. es ejército deshonrado mil y una veces con matanzas de campesinos como la de Apartadó (Antioquia). Eso por no mencionar lo complicado, con riesgo de su propia vida, que es ser opositor, de izquierdas, sindicalista, o simplemente tener alguna inquietud social no controlada por el todopoderoso.

Su último logro ha sido ir en busca de Porfirio Lobo y apuntillar la democracia en Honduras. Un país al que todo el mundo dio la espalda porque su presidente legítimo intento hacer legalmente lo que el propio Uribe ha comprado, la reelección. Amigo del infame Micheletti, busca ser el t... útil de EE.UU. y ya de paso salvar su cabeza llevando la iniciativa en este tipo de turbios asuntos, donde mejor se maneja el abogado antioqueño. Bien es cierto que su vecino se lo pone fácil Chávez con alguna de sus habituales salidas de tono.

Su cultura de seguridad es clara, bajo una pantalla de desmovilización y entrega de armas de las parafascistas autodefensas, y apenas algunos miembros de las Farc y Eln. Adormecido el paraco, y el ejército campando a sus anchas, hasta en territorio ecuatoriano, el ciudadano vive una narcotizada realidad, sobreviviendo con el salario mínimo, y mendigando una asistencia sanitaria privada.



Ahora es cuando Obama, premio Nobel de la Paz, tiene una oportunidad en Colombia. Si es que se atreve a meterse con el condecorado por su antecesor, el infame George W. Bush, con este antiguo amigo de Pablo Escobar, y del Cártel de Medellín (según informe de la CIA) en 1991.






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