jueves, 25 de junio de 2009

Garoña: cierre en 2011.

Hoy hemos pedido el cierre de la central de Garoña al final de su vida útil mediante una moción aprobada en la Junta de Gobierno.



Creo que la mayoría de los meneses hemos tenido siempre una cierta sensación de rechazo a la vetusta planta atómica del Valle de Tobalina. Una central que ha tomado desde su inicio agua del Ebro para su refrigeración y que en más de una ocasión ha "cocido" la fauna y flora piscícola del entorno. Una central, que a pesar de sus millonarias inversiones publicitadas a los cuatro vientos, solo las ha hecho con un único fin: cumplir los mínimos exigidos y seguir siendo una máquina de hacer dinero para sus propietarios. Una central que dentro del pastel energético se lleva un 1%, y cuya producción hace mucho que se superó con energías alternativas. Pedir su cierre al final de su vida útil es lo que los socialistas meneses hemos hecho para que de aquí a dos años, a sus trabajadores y a los municipios que nos afecta se les planteen las alternativas y oportunidades que por ejemplo, no tuvieron los trabajadores de Valca años atrás, por cierto, con accionistas comunes de oscuras gafas y negras intenciones.


Aquí no se trata de un debate sobre nuclear si/no, sino del cierre programado hace 40 años de una planta que se conectó a la red en 1971.



Esto no es Springfield.

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