domingo, 20 de julio de 2008

Oh gloria inmarcesible, oh júbilo inmortal....


La libertad de Ingrid Betancourt nos devuelve a la actualidad, hoy 20 de julio, Día de la Independencia de Colombia, a la situación de los más de dos mil secuestrados en manos de las FARC, y de otros muchos en manos de otras fuerzas como el ELN, ha llenado el mundo de marchas de demandas de libertad por los secuestrados.



La política bogotana ha comparecido en un multitudinario concierto con Juanes, Miguel Bosé (próximamente ciudadano colombiano por "gentileza" del Presidente de la República), y a su vez, la inefable Shakira en Leticia junto con Uribe y Lula en la misma reivindicación.









Lejos de las escasas simpatías que me producen las políticas neoliberales de Uribe, sazonadas con la más que dudosa operación de inteligencia ($), que terminó con la libertad de la ex-candidata presidencial, hay que dar una opción al futuro del pueblo colombiano. Pueblo orgulloso de su patria hasta rozar el surrealismo en ocasiones, debe tener la opción de un desarollo justo, sin hipotecas de los presupuestos al Ejército, en un país en que cualquier fuerza de seguridad del Estado va armado hasta los dientes con uniforme de camuflaje, y sin alianzas estratégicas que aporten pan (y armas) para hoy, y servilismo para mañana. Si hay una oportunidad para la Paz, hay que utilizarla, y la entrega de las armas, y la defensa por las vías políticas, es la mejor opción de futuro. Guerrillas, paramilitares, parapolíticos, delincuencia común y narcotráfico, lacras para un país en el que, aún hoy, es peligroso ser sindicalista, simpatizante de izquierdas, o simplemente, campesino.








Más de 1.100 marchas en Colombia reclaman la libertad de los secuestrados, ninguno de ellos con tanto respaldo económico, mediático ni diplomático. Desde la plaza de la Paz de Barranquilla, desde París, desde la Plaza Mayor de Madrid, a Leticia. Quienen tienen las armas en su mano, son quien tienen la oportunidad de conseguir lo mejor para Colombia. Y todavía tiene que empezar el camino.

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