jueves, 19 de junio de 2008

Europa, Europa

Desapego. Esa es, desafortunadamente, una de las palabras que mejor define la relación de muchos ciudadanos europeos con su Unión. La Unión Europea, que debe ser un instrumento de cohesión, de solidaridad, y de conocimiento mutuo de los Estados y sus ciudadanos, nos está sometiendo con sus iniciativas legislativas y reguladoras de mercados, a un peligroso periodo de desconfianza, no de sus Gobiernos, que los hay, sino mas de sus ciudadanos. Recientemente hemos comprobado como el "No" irlandés al Tratado de Lisboa ha creado dolores de cabeza a Zapatero, Merkel, Sarkozy, y Durao Barroso. Claro, "il cavaliere" metiendo el dedo en el ojo y echando de menos a Aznar y Blair. A las Azores le mandaba yo, deportado... aunque claro, nada han hecho aquellas pobres gentes para que les toque tanta desgracia seguida. Pero a pesar de todo eso, creemos en Europa, pero seamos serios, hay Directivas Europeas y Reglamentos, que lejos de ayudar a los objetivos de vida en común, consiguen lo contrario. ¿Creemos realmente que es necesario ser tratado como un presunto delincuente en un aeropuerto en base a una psicosis de seguridad?. ¿Pensamos que trabajar 65 horas es el sueño de todos los trabajadores de Europa? ¿Es imprescindible apresar preventivamente hasta 18 meses a un extranjero indocumentado? Cada vez que habla Trichet sube el pan....Vamos, si esto no crea desafección a todos los organismos de la Unión, cuando menos genera cierto repelús ante tanto neoliberalismo. Si al final, vamos a tener que dar la razón a los británicos, donde el porcentaje de euroescépticos es el mas alto de los 27, y que para salvar la papeleta, ratifica el Tratado de Lisboa por la vía parlamentaria para salvar la papeleta, Francia presiona a la República Checa para que apruebe el Tratado. Son momentos de reflexión y que no nos pase como la Constitución Europea, que ya quedó aparcada. Reflexión, y no demos la razón a los gringos cuando nos llaman Euroland....

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